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Cuando hable no maneje
Con estudios concretos, se demuestra que quienes hablan por celular mientras manejan ponen en riesgo a los demás en las calles
Aunque el tiempo y las investigaciones más serias handemostrado que los teléfonos celulares no presentan riesgos implícitos como producir cáncer, causar explosiones en las bombas de gasolina o interrumpir las transmisiones de los aviones en vuelo, sí hay evidencias de que la acción de hablar por celular puede ser peligroso.
De hecho, un elemento que unifica los criterios de los detractores del uso de los celulares y quienes fomentan su uso es que la manejada y la llamada no combinan.
Y hay evidencia, como indica un estudio de una entidad de seguros británica, que dice que los conductores que usan celulares incurren en un riesgo cuatro veces más grande de causar accidentes que otros manejadores.
Por otra parte, un grupo de expertos japoneses descubrieron que hablar por celular al momento de manejar es realmente un factor de riesgo, tanto para los conductores como para los pasajeros y los demás en las calles.
“De hecho, hablar por celular distrae más al conductor que hablar con un pasajero dentro del mismo auto”, asevera un grupo de trabajo del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnologías Avanzadas de Japón.
Según el grupo de trabajo, liderado por Takashi Hamada, mientras un auto está en movimiento la fuerza de la señal que recibe el teléfono del conductor cambia todo el tiempo, además de que tiene que captar los cambios de antena en antena durante la llamada.
“Todo eso provoca una notoria pérdida de calidad en el sonido, lo que obliga al cerebro del conductor a trabajar más a fin de entender lo que le dice la persona que está al otro lado de la línea”, dice Hamada en un resumen del estudio.
El equipo de Hamada midió la calidad del sonido en llamadas desde teléfonos celulares en autos estacionados y otros viajando a 65 kilómetros por hora. En la comparación de los dos grupos señales de voz se notan periodos de silencio de 300 milisegundos que interrumpen la señal casi seis veces por minuto. También descubrieron una laguna temporal de casi 300 milisegundos en llamadas desde un auto en movimiento con distorsiones en la frecuencia de casi 5 por ciento de todo el tiempo aire.
Como parte de los experimentos de Hamada, en un laboratorio se reprodujeron grabaciones de voz con interrupciones similares a las registradas por las señales celulares en los autos en movimiento.
El hallazgo consistió en que la parte del cerebro que percibe el sonido trabajó de más. Esto, afirman, se traduce en una mayor distracción para el conductor, con los consiguientes riesgos de seguridad.
Manos libres no salvan
Aunque los sistemas conocidos como “manos libres” se promueven como una alternativa para quienes necesitan hablar por teléfono todo el tiempo, inclusive cuando conducen, el hecho es que tampoco parecen estar desprovistos de riesgo.
Según el Instituto de Seguros para la Seguridad Vial de la Gran Bretaña, el uso de “manos libres” al manejar también es peligroso, y alude a las mismas razones que los japoneses: los cambios en las frecuencias obligan al conductor a distraerse a fin de entender lo que su contraparte le dice.
Cabe hacer notar que el estudio de Hamada se realizó en Tokio y el de las aseguradoras británicas en las calles londinenses, entidades donde la densidad de torres de telefonía celular es muy alta, lo que incide en una buena calidad en las señales. Por ello, no sería extraño que un estudio similar indicara mayores interrupciones durante las llamadas que se hacen en autos en movimiento en la ciudad de México y con la calidad de cualquiera de lac ompañias de celular de aqui… mejor ni hablamos…
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